Bon dia, bona setmana, bona lectura… amb el Mario Perea!

Cerrada por la melancolía

-Premi Narrativa castellana 3r i 4t d’ESO-

Quizá sería bueno decirle <<Yo sólo soy humano>>, así nos quedaría claro a ambos cómo serán las cosas. ¿Cómo te apareces delante de la mujer que amas para decirle que la ves de una manera cristalina, pero que tú no eres más que un simple mortal que  -por más promesas que hagas- un día morirás y la dejarás sola, o viceversa? A mí me parece que este mundo tiene un sentido del humor muy irónico: un minuto la estás viendo reír y al siguiente no sabes si está confundida, desesperada, triste, cansada, agobiada por el peso de las cosas o intentando gritar sin molestar al vecindario.

¿No te desespera? ¿Cómo llegas y le dices que todo va a estar bien si no tienes ni la más mínima idea de cómo combatir la lágrima que asoma por sus ojos? Maldita tristeza líquida que va dejando una estela salina mientras baja hasta tocar su pecho y entra hasta lo más hondo de su corazón para instalarse ahí donde tu mano no alcanza a borrarla y el recuerdo no consigue dejarla en paz…

Uno está ahí diciendo “te amo”,  y esperando que esas palabras sean las mejores armas que el sentimiento, la razón y el corazón combinados puedan dar. Uno está ahí, parado bajo la lluvia y dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario hasta que ella logre saltar el charco y alcanzar la mano que le estás tendiendo. Y si no puede ser, entonces te echas sobre el charco para que pise tu espalda y no tenga que caer. Y si no quiere caminar, entonces retrocedes hasta ponerte detrás de ella y la empujas para que siga adelante -ya mañana inventaras un “lo siento” lo suficientemente convincente para que entienda el porqué de la agresión- y entonces, sólo entonces, podrás considerarte el héroe que siempre has inventado en tu cabeza.

¿Y ella? Ella no pide a gritos un príncipe azul, quizá sólo necesite no sentirse abandonada y sin una guía en este cínico y cruel mundo de espejos retorcidos que buscan armar una idea falsa de lo que está buscando mientras se quiere encontrar. Ayudarla a ser, ese es el truco. Ayudarla a ser ella misma, ayudarla a encontrarse, a superar sus miedos, a viajar a través de la tormenta, a encontrar agua en medio del desierto. Y si llora, estás para secar su lágrima; y si titubea, tienes una certeza en la voz para combatirla; y si mira hacia atrás, volteas el horizonte para que encuentre siempre el frente a donde sea que camine. Porque eres el héroe -o eso intentas-, porque no te está permitido fallar o fallarle, porque tienes prohibido no intentarlo y decirle “no se puede” .

 

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