Bon dia, bona setmana, bona lectura… amb l’Iris Murdoch!

 

Qui pronuncia aquest monòleg caracteritzada per Judi Dench és la irlandesa escriptora, filòsofa i Dama Comandant de l’Ordre de l’Imperi Britànic, Iris Murdoch (1919-1999). En el 20è aniversari de la seva mort es reediten les seves obres que tracten, des d’un coneixement literari profund i de manera enginyosa, els vincles afectius entre les persones, la incomunicació, l’amor com a comprensió, el sexe, la guerra, l’art,… i molts conflictes morals on cap possibilitat assumeix la posició de certesa. Aquí rau la seva força. És una autora que heu de tenir present.

Comenteu aquest fragment de la pel·lícula “Iris”, dirigida per Richard Eyre, basada en el llibre Elegia a Iris escrit pel qui fou el seu marit, el professor John Bayley, i també aquest recull de cites que ella ens va llegar. 

Solo podemos aprender a amar amando. Dios, si existiera, se reiría de su creación. El grito de la igualdad mueve a todo el mundo. Nada hay que iguale la inútil soledad de quienes están juntos en la jaula. Uno de los secretos de una vida feliz está en darse constantemente pequeños gustos. El desamor es muy esclarecedor. Durante un breve tiempo se ve el mundo con nuevos ojos. Hacer filosofía es explorar el propio temperamento, pero al mismo tiempo tratar de descubrir la verdad.  El alma humana anhela a lo eterno, de lo cual, aparte de algunos raros misterios de la religión, sólo el amor y el arte pueden procurar un reflejo. El amor es la difícil comprensión de que alguien diferente de uno mismo existe realmente. El amor, y consecuentemente el arte y la moral, es el descubrimiento de la realidad. Lo espiritual es antinatural. El alma no puede volar bajo la carga del pecado. Qué interesante, es revelador lo fácil que resulta asustar a la gente, desconcertar a alguien, perseguirlo y aterrorizarlo hasta hacerle perder la cabeza y convertir su vida en una pesadilla. No es de extrañar que florezcan los dictadores.

Cada llibre és el naufragi d’una idea perfecta.

El mar que se extiende ante mí mientras escribo, más que destellar, resplandece bajo el suave sol de mayo. Con el cambio de marea, se recuesta calladamente contra la tierra, casi sin huella de ondas ni espuma. Próximo al horizonte es de un púrpura suntuoso, marcado por líneas irregulares de verde esmeralda. En el horizonte es índigo. Cerca de la playa, donde la visión se da enmarcada por amontonamientos de desiguales rocas amarillas, hay una franja de verde más pálido, helado y puro, menos radiante y sin embargo opaco, no transparente. Estamos en el norte, y la luz brillante del sol no puede penetrar en el mar. Allí donde el agua golpea suavemente sobre las rocas sigue siendo una superficie de color, como una piel. El cielo sin nubes es muy pálido en el horizonte índigo, que le pone un leve trazo de plata. Su azul se intensifica y vibra hacia el cenit. Pero el cielo parece frío, hasta el sol parece frío. (Inici de El mar, el mar.1978)

L’Iris va escriure 26 novel·les -la primera Sota la xarxa, (1954) considerada una obra cabdal de la literatura anglesa del segle XX-, 6 assajos, 6 obres teatrals i 2 poemaris. Els últims anys de la seva vida es van perdre en la profundidat de la seva memòria degut a l’Alzheimer que va patir.

El passat enterra el passat i ha d’acabar en silenci, però pot ésser un silenci conscient, que resta amb els ulls oberts.

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